¿Existe una grieta entre arte y artesanía?

¿Existe una grieta entre arte y artesanía?

Curatoria entrevistó a Roxana Amarilla y a otros artistas y artesanos para repensar juntos esta histórica dicotomía.

Por Carmen Güiraldes

La UNESCO sostiene que la artesanía es parte vital del patrimonio cultural intangible. Las artesanías son aquellos productos que hacen los artesanos, totalmente a mano o con la ayuda de herramientas manuales o mecánicas, y a partir de materias primas procedentes de recursos sostenibles. Para hablar del arte, en cambio, no hay una definición oficial. Hay muchas, y muy variadas, tal vez porque el arte no es una respuesta sino un convite, algo que nos interpela. Louise Bourgeois, la escultora francesa autora de la “Mujer araña” dijo que “algo es arte cuando cumple una función terapéutica para el artista.” En cambio, el fundador de la Bauhaus, Walter Gropius, creía que no había ninguna diferencia sustancial entre la artesanía y el arte, que si algo los separa es apenas una barrera de arrogancia. Y, sin embargo, los artistas se siguen resistiendo a la idea, como si la artesanía fuera menor o el arte, algo más fino.

Pero la artesanía gana espacio en los museos y la prueba más contundente es la muestra Making Knowing: Craft in Art, 1950–2019, que estará en exhibición en el Whitney Museum de Nueva York hasta febrero de 2022. Dice el catálogo: “Esta muestra revela cómo los artistas visuales se han nutrido de los materiales, métodos y técnicas de la artesanía a lo largo de las últimas siete décadas. Algunos retoman tradiciones históricas, como el tejido y la cerámica, mientras otros experimentan con arcilla, vidrio, textiles y cuentas, entre otros objetos singulares. Los motivos por lo cuales los artistas incorporan la artesanía en sus obras son variados, pero la mayoría de ellos coincide en el afán de desarticular la idea de las bellas artes. Al poner en valor otros modos de producción, los artistas desafían la estructura de poder que determina qué tiene y que no tiene valor artístico.”

Otro argumento que a menudo se cita para diferenciar el arte de la artesanía es lo utilitario: mientras lo artesanal suele tener una finalidad práctica, el arte es “aquello que se hace con el único objetivo de elevarnos sobre el piso”, como dijo Yoko Ono. Mientras el artesano replica formas aprendidas, un artista crea nuevas, se dice. Pero Roxana Amarilla, Directora de MATRIA (Mercado de Artesanías Tradicionales e Innovadoras Argentinas), opina que “ningún artesano sólo reproduce. La creatividad, la innovación y la investigación son patrimonio del artesano, y esto es constante.”

“En algún lugar está implícito que los artesanos están más abiertos a interactuar con sus compradores y coleccionistas que los artistas. Mientras los escultores se muestran reacios a colaborar con los arquitectos, los diseñadores de interior o con sus clientes, porque sienten que su opinión podría condicionar su trabajo, los artesanos se muestran más maleables”, dice la nota Crafts and Art: do they differ?, publicada en The New York Times.

Testimonios:

MARINA DI PAOLA se graduó como escenógrafa en la Universidad del Salvador pero también estudió arte en la Royal Society of Arts de Londres. En 1999 ganó la Beca Fulbright para realizar un Master en Dirección de Arte para Cine. Estudió arte con Sara Mansilla y Guillermo Roux. “Para mí existe una gran diferencia entre arte y artesanía. El artesano recibe las técnicas de sus tradiciones y las mantiene, o las mejora. El artista, en cambio, se corre de ese lugar: puede tomar algunas cosas de la tradición artesanal, pero su proceso creativo es diferente. Me parece que el del artesano es un métier y que el artista toma mucho más riesgos. Aunque algunos pueden ser maravillosos artistas, no todos los artesanos lo son. Creo que se trata de dos mundos diferentes, que se pueden unir por la técnica en algunos casos, pero son dos recorridos diferentes.” www.marinadipaola.com

AGOSTINA BRANCHI es diseñadora y arquitecta y dirige su propio estudio, donde crea productos únicos que fusionan lo industrial con técnicas ancestrales. Sus productos se exponen en ferias internacionales como Salone del Mobile de Mián y Wanted Design de Nueva York. “Considero que hay una diferencia grande entre el arte y la artesanía, ya que ser artista en general requiere de determinados estudios, mientras que los artesanos -en su mayoría- aprenden su oficio en la comunidad donde viven, que transmite las técnicas de generación en generación. Yo me defino como artista pero, además de producir mis obras, trabajo conjuntamente con distintos artesanos en la realización de ciertas piezas. Creo que su aporte es único, yo lo respeto y valoro y me gusta darle visibilidad. No creo que exista una grieta entre el arte y la artesanía, más bien creo que hay una hermosa diferencia que, cuando se trasciende, logra un conjunto magnífico y poderoso.” @agostinabranchi.studio

IVONNE COOKE es dueña de la galería @Ykw/art. “El concepto de arte no es absoluto ni universal. Cada época lo define de una manera distinta. No hay una definición hegemónica. Yo creo que, si existe una diferencia entre arte y artesanía, tiene más que ver con la función política del arte, que la artesanía no tiene. Arte y artesanía estaban muy emparentadas en la antigüedad, y ambas hacían referencia a cierta destreza (o arte) para ejecutar algo, que era bello y estaba bien hecho. El término ars (del que deriva arte) involucraba distintas prácticas: podía ser un artesano, un herrero, o un artista… Es en el Renacimiento cuando la figura del artista empieza a despegarse, con la identificación de un estilo particular que se firma con un nombre. En el Romanticismo, el arte adquiere una función metafísica; a partir de Duchamp, el arte sirve para cuestionar al mismo arte y, en los 60, adquiere la función política de denunciar la inequidad de este mundo. A esta altura, belleza y arte ya no van de la mano. Además, está el tema de la unicidad de la obra de arte: no hay mil Giocondas pero una artesanía puede ser reproducida muchas veces sin que pierda su cualidad. Creo que el arte y la artesanía estaban más emparentadas en la antigüedad que ahora.”

CELESTE VALERO es tejedora de la Quebrada de Humahuaca, en Jujuy, es hija, nieta y bisnieta de tejedores, y creadora de la red @tejedoresandinos.jujuy, un emprendimiento textil que congrega a las tejedoras de la región. “Creo que la sociedad ha separado muy bien el arte de la artesanía, al punto de que cada uno tiene su nombre. Hasta hace algunos años, yo creía que sí existía una diferencia, pensaba que el artista era un pintor o un escultor y un artesano era alguien que hace cestería, por ejemplo. Sin embargo, hoy pienso que la esencia de donde proviene la expresión artística incluye a cualquier persona que tiene un talento heredado o adquirido. Yo creo que todo es arte, para mí no hay diferencia. Creo que vamos hacia un mundo que cierra para siempre la grieta entre arte y artesanía, la tradición que menosprecia lo artesanal y valora más lo artístico. Las piezas artesanales reúnen expresiones que las hacen piezas únicas, y les otorgan su gran valor cultural, sentimental, familiar. En nuestro caso, las piezas textiles contienen un valor cultural tremendo: tenemos piezas de uso ceremonial que se usan en la fiesta de la Pachamama, por ejemplo. Este valor es cada vez más evidente y se reconoce cada vez más en el arte textil, o en la cerámica.”

ROXANA AMARILLA, es Comunicadora Social y Directora de MATRIA (Mercado de Artesanías Tradicionales e Innovadoras Argentinas), un programa que fomenta la artesanía argentina y depende del Ministerio de Cultura de la Nación. “MATRIA es un comité de referencia de calidad del producto artesanal. Trabajamos socializando ciertos parámetros para que sean de referencia para artesanos y artesanas. ¿Cuáles son esos parámetros? Tradicionalmente, la artesanía se producía mayormente para consumo propio, pero siempre había un porcentaje que se destinaba a la comercialización. Richard Sennett, en su libro El artesano, dice que el motivo de un artesano es hacer bien las cosas, esa es su fuerza mayor, pero la comercialización no está excluida de la esencia del producto. Es lo que nosotros llamamos calidad, cuando conviven estos parámetros. La funcionalidad es otro de los parámetros a los que se hace referencia para definir artesanía. Una artesanía es un objeto hecho a mano (o con ayuda de herramientas simples) que tiene belleza estética y funcionalidad. La funcionalidad es parte esencial de este tipo de producción cultural, porque una artesanía es la mano humana transformando materia prima para poder usar algo. Pero aparentemente y, sin necesidad, también tiene funciones estéticas. Con esta paradoja se encuentra la gente que se posiciona en la dicotomía arte vs. artesanía. Es cierto que la finalidad de pura contemplación no encaja dentro del campo artesanal, porque sus objetos tienen utilidad. Pero los usos son varios: a veces el uso es un culto, a veces es un momento sagrado, a veces es el alivio que siente una persona de la ciudad que tiene una artesanía bella que lo llena de esperanza porque le recuerda que hay una mano humana atrás, una comunidad, un saber ancestral… Durante 2000 mil años, el mismo sistema cultural unía al artista y al artesano. No estaban diferenciados. El arte entendido como Bellas Artes es un producto del capitalismo, de la burguesía que empieza a consumir un objeto que se instituye como un nuevo culto, incluso. Es ahí donde empiezan a diferenciarse los trabajos manuales de la labor del artista. Pero en esa operación sucede que se le quita el valor de la belleza al trabajo artesanal y queda instituido como oficio o simple hacer, lo cual es una gran mentira. Siempre hubo operaciones estéticas e investigación para la belleza, siempre hubo un procedimiento artesanal que fue un refugio expresivo, como dice el chileno Pedro Mege Rosso. En lugar de usar un pincel y conocer teoría de color, una tejedora sabe cómo combinar los recursos para hacer una guarda, por ejemplo, o hace dibujos de tramas, o caminos para diferenciar una guarda de la otra… Una tejedora, capaz de hacer una gran clasificación de fibras para lograr un degradé con puros tonos naturales, es una artista que esta haciendo una operación estética. Entonces, eso de sacarle la belleza a la artesanía tiene que ver con las normas de las Bellas Artes, que por otro lado también apuntan a un mercado. Felizmente, esta mirada está en revisión últimamente porque los valores que trae la artesanía y que sostuvo -con gran resistencia durante mucho tiempo- son valores que la humanidad ahora ve como la fuerza que queda, el resguardo.”

Tal vez llegó la hora de hablar de puentes (más que de grietas) entre el arte y la artesanía. Porque abundan los artistas que trabajan codo a codo con los artesanos, y viceversa. Porque la artesanía se escapó de las salas antropológicas de los museos y ahora es el tema central en varias muestras de las mejores galerías del mundo. Porque el debate por la formación del autor (y sus motivos) termina donde empieza su autoría, su obra, su expresión. Y porque la cultura es un organismo vivo.

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