“Para mi comunidad yo soy La Micaela”

Por Gaby Ratner

¿Cómo nace tu relación con las comunidades artesanales de Nariño?
Siempre pienso que mi vínculo con los pueblos aborígenes viene de otras vidas. Ya de chica iba a la hacienda de mis tíos y estaba todo el verano jugando con los niños de los Pastos (así se llama su comunidad), me ponía sus tejidos y algo en mi se despertaba. Yo me sentía parte de ellos, con una conexión muy especial. Cuando estaba preparando mí tesis para recibirme de Diseñadora de Indumentaria no me sorprendió que mi amor por los velos sea la inspiración para hacer abrigos con las wangas, el telar de pie en el que tejen los artesanos. Esa elección me llevó a reconectar con mis recuerdos de mi infancia. Yo quería elegir un diseño que más allá de ser parte de mi profesión, se convierta en una forma de vida. Me fui a Cumbal (municipio que pertenece al Departamento de Nariño) a quedarme en la comunidad para darle vid a mi proyecto de tesis. Empecé con tres mujeres, que aun siguen trabajando conmigo. Ellas se reían, no podían creer lo que les proponía, pero igualmente se subieron a esa idea que les resultaba casi una locura y empezamos a hacer pruebas de tejido sin imaginarnos que este oficio nos uniría para siempre. Fue un dar y recibir, y ese era el objetivo principal de mi tesis, tender puentes para crecer.

¿Fue difícil el proceso de incorporar lo artesanal al diseño contemporáneo?
Como todo camino que sale de ‘lo esperado’ los tiempos tanto para que sea aceptado como para que aprendan a apreciarlo son mucho más lentos. No fue sencillo salir a mostrarle al mundo la riqueza del trabajo artesanal colombiano, y era aún más complejo ya que dentro del rubro de la moda a nivel local no le daban ese valor. Todo me lo fui gestionando sola. En una primera etapa tenía que pagar muchísimo dinero para participar en el Bogotá Fashion Week y me ponían en horarios en los que concurrían muy pocas personas. Hasta que en el año 2000 fui a Expoartesanías a mi primera muestra buscando difundir nuestro arte. Siempre digo que Expoartesanías es mi cuna, el espacio que me dio la posibilidad de relacionarme con embajadas de diferentes países y viajar para que se conozca la belleza de nuestras técnicas ancestrales. Yo abrí esta tendencia en Colombia, fui la primera en hacer moda a partir del diseño artesanal y en darle trabajo a la mano de obra regional, a nuestros pueblos.

¿Qué simboliza la ruana?
La ruana es importantísima ya que para los indígenas representa el poder. Históricamente dependiendo la calidad del tejido determinaba qué casta social la usaba. El Icat, que es un tejido muy pesado era de las diosas, la máxima autoridad. Con la ruana los indígenas van a trabajar, se protegen del frio, aparte de ser un tejido en lana de oveja que es impermeable. Ellos llevan la ruana a todos lados. La ruana es la ruana –afirma con orgullo-, y lo mío es la evolución de la ruana. Preparar la urdida que es poner los hilos lleva entre dos y tres días, y luego según el largo de los paños, la tejeduría se realiza en un periodo de ocho a diez días. Cuando yo las recibo, las dejo al aire libre y tengo mi propio ritual que aprendí de mi comunidad que es ahumar las prendas con palo santo para protegerlas y limpiarlas de todas las manos por las que pasaron. Es una ceremonia de limpieza y agradecimiento.

¿Qué rituales tienen al momento de reunirse a tejer?
Algo para remarcar es que la comunidad de Chiles Cumbal – con la cual trabajo desde mis comienzos-, tiene como actividad principal el trabajo en el campo. Se levantan muy temprano para ordeñar las vacas, recolectar las papas, cosechar y sembrar cebada, maíz…, entonces tejen en sus ratos libres, principalmente a la tarde o de noche y tejen por placer, más allá de ser una fuente de ingresos. Las familias se reúnen, arman un fogón y todo sucede alrededor de la tulpa que es la olla de barro donde preparan la comida. Entonces, mientras toman la sopa, se abrigan y sacan las wangas -que es el telar- para dar comienzo al tejido. Ese momento al aire libre, mirándose a los ojos, es muy hermoso, es una especie de ceremonia. Cuando yo llego, que me quedo con ellos varios días, el ritual más importante es meternos en la cocina. Para ellos el mejor recibimiento es dar de comer, es su forma de agasajar. Y nos ponemos a conversar sobre‘los tiempos de adelante’, así le dicen ellos al pasado. Yo diseño y tejo de noche o los fines de semana, cuando todo está en silencio y la mente en blanco, es permanecer permeable a que llegue la inspiración. Mi ritual y el ritual de ellos tienen mucho en común. Esa quietud y la magia del anochecer.

¿Qué simbolizan Doña Micaela y Don Juan Chiles para la comunidad aborigen de Los Pastos?
La Micaela, cacica de la tribu de Los Pastos fue una guerrera indígena que defendió las tierras de Cumbal (municipio colombiano en el Departamento de Nariño), una mujer muy valiente y respetado por las comunidades aborígenes. Era la esposa del legendario guerrero Don Juan Chiles “el que abre el acceso a lo maravilloso, el que como un hechizo hace atravesar, bajo su experta conducción, mundos entrañablemente familiares. Árbol de gran altura ruge la tierra ofreciendo una gran visión". Cuenta la leyenda que tenía la suficiente fluidez en el andar para atravesar múltiples espacios y tiempos reclamando los derechos humanos y comunitarios. Hoy, muchos dicen verlo arriba de la Laguna Verde con su puntal y su ruana colorada cuidando las tierras de Nariño. A mí en la comunidad me dicen la Micaela, de hecho en 2011 presenté una colección en su honor a la que llamé ‘Micaela y el Volcán’ una alegoría al volcán Galeras, y a la defensa del territorio indígena por parte de Micaela. Por esa colección emblemática gané el Premio Lápiz de Acero que es el reconocimiento más importante al diseño colombiano.

¿Qué aprendiste en estos años de relación junto a las comunidades aborígenes?
Trabajo con gente de toda la vida y siempre fui muy bien recibida. Yo estuve desde el principio permeable a aprender y ellas permeables a enseñarme y animarse a lo que les iba proponiendo. Yo aprendí de ellos la sencillez y la humildad, el amor por el diario vivir, lo que hay. Yo no quise salir de mi gente siempre fue con la comunidad de los Pastos, desde hace 21 años. Yo me convierto en una de ellos, valoro la fidelidad que tienen y construimos una relación de mucho afecto y lealtad. Yo les doy trabajo, mi compromiso es que siempre tengan su estabilidad económica, que mi producto sea cada vez más espectacular hace que se sientan orgullosas de sus tejidos. Para las artesanas es muy importante ser parte de una ruana de Adriana santa Cruz. Yo soy una portavoz de mi cultura y ellas son las verdaderas protagonistas.

Twist
-¿Un hotel para hospedarse? En Ecuador el hotel La Casa Sol Otavalo en la Cascada de Peguche. Es un lugar en el cual se realizan celebraciones como la fiesta Inti Raymi, el solsticio de verano. Está construido en base a los preceptos del feng shui y se admira el poder purificador de sus lagunas.
-¿Una comida que deberíamos probar en Pasto? Acá tenemos la mejor trucha. Pero seguro si venís de visita te invitan a comer carne de cuy, que es una típica comida de esta zona y no se come en otras regiones de Colombia.
-¿Una artesanía colombiana favorita? Los sombreros de paja toquilla y el arte Mopa-Mopa . Esta técnica de más de 2000 años es desarrollada por los indios Quillacingas y consiste en extraer barniz de pasto de un arbusto mágico llamado Mopa-Mopa y transformarlo en resina. Esas láminas toman diferentes formas y se las tiñen con colorantes vegetales o pueden laminarse en oro o plata ¡es un proceso bellísimo!
-¿Dónde buscás inspiración? Yo vivo en el medio de la montaña, tengo mi taller acá en medio de la naturaleza. Mi hábitat, sus formas orgánicas y los colores son mi fuente de inspiración permanente. Llevo una vida muy espiritual, practico el Chi Kung y camino con mis perros. Siempre digo que las montañas me protegen.
-Cuando viajas ¿Un souvenir favorito? De cada viaje me traigo artesanías típicas del lugar, lo que hacen en las calles, esas piezas únicas que voy descubriendo y que me llaman la atención por su dedicación y belleza.
-¿Tus materiales preferidos? La lana de oveja, la amo, vivo con la lana, es mi segunda piel. Y la seda natural que estoy trabajando ahora.
-¿Qué es el diseño artesanal en pocas palabras? Es la conexión con el ser, es lo que sale de tu alma.
-¿Un mensaje que quieras transmitir al mundo sobre las artesanías colombianas… Me gustaría decirles que los tejidos son nobles, abrigan el cuerpo y alimentan el espíritu.

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